Cornille Havard es heredera de una tradición instalada en Villedieu, en Normandía, cerca del Mont-St-Michel, desde finales de la Edad Media.

Cornille Havard es uno de los raros especialistas de este Arte Campanario en el mundo.

El órigen de las campanas es muy anciano. Desde la Antigüedad, encontramos campanillas, cencerros, compuestos de 2 placas de hierro encorvadas y unidas con remaches.

Las primeras campanas cristianas aparecen en el siglo 6. Primero, usadas para anunciar los oficios religiosos, van a hacerse eco de todos los acontecimientos de la vida de la ciudad : incendios, ataques enemigos, llegadas reales, victorias...

Pequeña ciudad normanda, tiene desde la Edad Media, un centro famoso para su trabajo del cobre. Procedentes de Lorraine, los primeros fundidores de campanas se instalaron en allí en el siglo 16. Ejercían, entonces, una profesión itinirante.

Cada año, en primavera, los fundidores se personaban en las ciudades y pueblos vecinos para fabricar campanas, al pie del campanario al que estaba destinada.

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La construcción del taller de Villedieu remonta a 1865. Coincide con la puesta en servicio del ferrocaril Paris-Granville.
Enteramente concebido por Adolphe Havard, ingeniero politécnico, el taller sufrió poca transformación. Se usa aun una cinta de madera para desplazar piezas que pueden pesar varias toneladas. El bronce se funde en un horno con doble bóveda construido hace más de un siglo. Las herramientas de cobre características de Villedieu siguen ahí y los obreros reproducen los mismos gestos que sus antecesores, aplicando una técnica transmitida por generaciones de profesionales.